
Me he venido hasta aquí (...) para hablar sólo un poco, muy poco, con algún transeunte y preguntarle una dirección. En esta ciudad, donde la respuesta es siempre la misma: "Destra, sinistra, sinistra, destra, destra, sinistra e altra volta sinistra".
Antonio Gala: Los papeles de agua.
Antonio Gala: Los papeles de agua.
miércoles, 29 de octubre de 2014
lunes, 27 de octubre de 2014
viernes, 24 de octubre de 2014
Smoke On The Water de Deep Purple.
We all came out to Montreux
On the Lake Geneva shoreline
To make records with a mobile
We didn’t have much time
Frank Zappa and the Mothers
Were at the best place around
But some stupid with a flare gun
Burned the place to the ground
Smoke on the water, fire in the sky

They burned down the gambling hous
It died with an awful sound
Funky Claude was running in and out
Pulling kids out the ground
When it all was over
We had to find another place
But Swiss time was running out
It seemed that we would lose the race
Smoke on the water, fire in the sky
We ended up at the Grand Hotel
It was empty cold and bare
But with the Rolling truck Stones thing just outside
Making our music there
With a few red lights and a few old beds
We make a place to sweat
No matter what we get out of this
I know we’ll never forget
Smoke on the water, fire in the sky


Vinimos todos hasta Montreux,
a la orilla del Lago Generva,
a hacer unas grabaciones con una caravana móvil.
No teníamos mucho tiempo.
Frank Zappa and the Mothers
estaban en el mejor sitio.
Pero algún estúpido, con pistola de bengalas,
quemó hasta hacer cenizas el lugar.
Humo sobre el agua, fuego en el cielo.
Quemaron la casa de apuestas.
Murió con un sonido horrible.
Funky Claude entraba y salía corriendo,
sacando a los niños afuera.
Cuando todo terminó,
tuvimos que buscar otro sitio.
Pero el tiempo suizo corría deprisa.
Parecía que íbamos a perder la carrera.
Humo sobre el agua, fuego en el cielo.
Terminamos en el Grand Hotel.
Estaba vacío, frío y solitario.
Pero con el camión de los Rolling Stones aparcado fuera,
hicimos nuestra música dentro.
Con unas pocas luces rojas, y unas viejas camas,
hicimos un lugar donde trabajar duro.
No importa lo que sacamos de todo esto.
Sé que nunca lo olvidaremos.
Humo sobre el agua, fuego sobre el cielo.

On the Lake Geneva shoreline
To make records with a mobile
We didn’t have much time
Frank Zappa and the Mothers
Were at the best place around
But some stupid with a flare gun
Burned the place to the ground
Smoke on the water, fire in the sky
They burned down the gambling hous
It died with an awful sound
Funky Claude was running in and out
Pulling kids out the ground
When it all was over
We had to find another place
But Swiss time was running out
It seemed that we would lose the race
Smoke on the water, fire in the sky
We ended up at the Grand Hotel
It was empty cold and bare
But with the Rolling truck Stones thing just outside
Making our music there
With a few red lights and a few old beds
We make a place to sweat
No matter what we get out of this
I know we’ll never forget
Smoke on the water, fire in the sky
Vinimos todos hasta Montreux,
a la orilla del Lago Generva,
a hacer unas grabaciones con una caravana móvil.
No teníamos mucho tiempo.
Frank Zappa and the Mothers
estaban en el mejor sitio.
Pero algún estúpido, con pistola de bengalas,
quemó hasta hacer cenizas el lugar.
Humo sobre el agua, fuego en el cielo.
Quemaron la casa de apuestas.
Murió con un sonido horrible.
Funky Claude entraba y salía corriendo,
sacando a los niños afuera.
Cuando todo terminó,
tuvimos que buscar otro sitio.
Pero el tiempo suizo corría deprisa.
Parecía que íbamos a perder la carrera.
Humo sobre el agua, fuego en el cielo.
Terminamos en el Grand Hotel.
Estaba vacío, frío y solitario.
Pero con el camión de los Rolling Stones aparcado fuera,
hicimos nuestra música dentro.
Con unas pocas luces rojas, y unas viejas camas,
hicimos un lugar donde trabajar duro.
No importa lo que sacamos de todo esto.
Sé que nunca lo olvidaremos.
Humo sobre el agua, fuego sobre el cielo.
martes, 7 de octubre de 2014
Soldados de Salamina
(...) Pero le voy a contar una
cosa que usted no sabe , una cosa de la
guerra. (...) Cuando salí hacia el frente en el 36 iban conmigo otros
muchachos. (...) Hicimos la guerra
juntos.(...) Ninguno de ellos sobrevivió. (...) Desde que terminó la guerra no
ha pasado un solo día sin que piense en
ellos. (...) Todos muertos. Muertos. Muertos. Todos. Ninguno probó las cosas
buenas de la vida: ninguno tuvo una mujer para él solo, ninguno conoció la
maravilla de tener un hijo y de que su hijo, con tres o cuatro años, se metiera
en su cama, entre su mujer y él, un domingo por la mañana, en una habitación
con mucho sol...
(...) A veces sueño con ellos, y me siento culpable: les
veo a todos, intactos y saludándome entre bromas, igual de jóvenes que
entonces, porque el tiempo no corre para ellos; igual de jóvenes y
preguntándome por qué no estoy con ellos, como si los hubiese traicionado,
porque mi verdadero lugar estaba allí; o como si yo estuviese usurpando el
lugar de alguno de ellos; o como si en realidad yo hubiera muerto hace 60 años en cualquier cuneta de España o
de África o de Francia y estuviese soñando una vida futura (...) Nadie se acuerda de ellos, nadie. Nadie se
acuerda siquiera de por qué murieron, de por qué no tuvieron mujer e hijos y
una habitación con sol.
Javier Cercas. Soldados
de Salamina
miércoles, 1 de octubre de 2014
París
En cualquier caso, cada vez que piso
París, me asalta una pregunta: ¿se
abandona alguna vez, esa ciudad?.
Raimon Portell.
Viajes. National Geografic,36.
“Hay en el aire, en el aspecto,
en el sonido de París no sé que extraña influencia que no se encuentra en ninguna
otra parte. Es un lugar alegre, eso no se puede negar. En ningún otro sitio se manifiesta mejor que
aquí (cuando se manifiesta) el encanto de los climas templados, con su aire
húmedo, sus cielos rosas tornasolados o nacarados con los tonos más vivos y
sutiles, los brillantes escaparates de sus tiendas delicadamente abigarrados,
la amabilidad de su río, ni demasiado estrecho ni demasiado ancho, la dulce
claridad de sus reflejos, el aspecto desenvuelto de sus habitantes, activos y
ociosos a un tiempo, su sonoridad confusa donde todo se armoniza, donde cada
sonido, el de la población marinera y el de la población urbana, responden a
una proporción y un orden maravillosamente fortuitos. (...) en París
la vida está en todas partes; todo parece aquí más vivo. Y sin embargo es
dulce, pues cualquiera puede gozar del momento presente, dejarse mecer por el
movimiento y el murmullo de esta ciudad alocada y sabia donde lo imprevisto ha
establecido su reino desde antiguo(...) París quiere vivir; lo desea imperiosamente”.
George Sand, Soñar en París.
“África se me presenta fría y lluviosa, a mi llegada una mañana de mayo.
No he precisado tomar el avión ; me ha bastado con un corto viaje en metro. Me
he apeado en Barbés, en la frontera entre el Magreb y el África negra.
(...) Camino un trecho bajo la lluvia de
este maldito mes de mayo y llego a la calle Polonceau, en la frontera con
Chateau Rouge , el barrio histórico del
África negra en París y, anteriormente, lugar de acogida de las
sucesivas oleadas de inmigrantes magrebíes , asiáticos y europeos. (...) Chateau Rouge no es tan solo un barrio
exótico en cuyo mercado se vende ñame, batatas , pescado de Senegal o cerveza
de Costa de Marfil. Estas cuatro calles
son el eje de la “Europa
africana”. Los comerciantes africanos de Alemania, Gran
Bretaña o Italia efectúan sus compras aquí”.
Africanos en París. Jean-Marie Bretagne. National Geografic
“Ir a París sin ver el café
sería como ir a Egipto y no ver las Pirámides”
“El
parisino toma en él su chocolate y lee su periódico, se toma su taza de
café.(...) El café es el centro de la vida pública de París:(...) Aquí se
discute sobre la política y las diversiones del día. (...) No es fácil
describir el café parisino a un lector: los espejos que reflejan todos los
objetos hasta el infinito, las cornisas doradas, el suelo lleno de serrín, las
mesas d patas de hierro, la estufa alemana cargada de vajilla (...) Van pasando
las horas y los ociosos de después de la cena van llegando; (...) Los asientos
de fuera se llenan; se ríe, se está a gusto, se bebe sirope y se habla.”.
Donald Grant Mitchell. en Francia
y los Franceses vistos por los viajeros americanos,1814-1848.
Corazón de Ulises
Cuando llegué a Micenas, el sol había
ganado la partida a los últimos restos de la bruma y el valle temblaba bajo la
robusta luz.
(...)Uno siempre aspira a visitar en
soledad lugares como Micenas,
pero es algo imposible en nuestro
tiempo. (...) Supongo que la mayoría de los turistas que había allí aquella
mañana sentían lo mismo que yo: que tenían el derecho de estar solos.
Ascendí la cuestecilla y
alcancé la briosa Puerta de los Leones, cercada de bloques de piedra imbatibles
frente al furor de los siglos.(...) No hay, quizá, una entrada tan imponente en
el mundo para el palacio de un rey.
(...)
Al traspasar la Puerta de los
Leones, aquella mañana
luminosa,(...) sentía a Homero caminando
a mi lado, pero la presencia de Shakespeare me parecía en esa hora más próxima.
Quizá tan sólo porque Micenas es el lugar del crimen, del gran crimen, del
asesinato más literario de la historia del mundo.(...)
Ascendía, pues, en la mañana luminosa,
las rampas marmóreas de Micenas(...)entre los berridos de agonía de Egisto, los
ayes de dolor de Clitemnestra, lamentos de un moribundo Agamenón, gritos de
parcas, suspiros perplejos del vengador Orestes, versos encendidos de
Eurípides, y consejos temibles de Lady Macbeth. (...) Olía a muerte en la
mañana de Micenas mientras los alegres turistas se fotografiaban unos a otros
con furor, ignorantes del crimen, de los más grandes, espantosos y magníficos
crímenes de la historia de la literatura.
...........................................................................
(...)los criterios morales de
los griegos no se parecían en absoluto a los nuestros, heredados en su mayoría
del mundo cristiano. Sus dioses, entre otras cosas, no eran infinitamente
buenos e infinitamente justos, como el dios cristiano, sino infinitamente
malignos e infinitamente caprichosos. En la Antigüedad clásica, del último que
podías fiarte era de un dios.
Javier Reverte. Corazón
de Ulises. Aguilar.
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