Me he venido hasta aquí (...) para hablar sólo un poco, muy poco, con algún transeunte y preguntarle una dirección. En esta ciudad, donde la respuesta es siempre la misma: "Destra, sinistra, sinistra, destra, destra, sinistra e altra volta sinistra".

Antonio Gala: Los papeles de agua.
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domingo, 12 de febrero de 2012

Origen del nombre de Hispania.


Gran parte del conflicto entre cartagineses (fenicios) y romanos tuvo como escenario las tierras de Iberia, la Península. El conflicto se manifestó en lo que se llamaron guerras púnicas y que terminaron con el triunfo de Roma.

 Entonces los romanos tomaron contacto con Iberia, pero para denominarla eligieron el nombre que ellos oían a los cartagineses, Ispania, al cual más tarde añadieron una H, como también añadieron una H a Hiberia.



Además de la H utilizaron el plural, Hispanias, como utilizaron el plural en las Galias. Fue la primera provincia donde los romanos entraron y la última acabada de dominar por Augusto.
Comúnmente se admite que España viene del latino Hispania y que este nombre se impuso entre los romanos después de un periodo dubitativo entre el "Hispania", de raíz supuestamente fenicia, y el "Iberia" de los griegos. 


Las etimologías más aceptadas actualmente prefieren suponer un origen fenicio de la misma. En 1674, el francés Samuel Bochart, basándose en un texto de Cátulo donde llama a España cuniculosa ('conejera'), propuso que ahí podría estar el origen de la palabra "España". De esa forma, dedujo que en hebreo (lengua semítica, emparentada con el fenicio) la palabra sf(a) n podría significar «conejo», ya que el término fenicio I-shphanim literalmente significa: 'de damanes' (shphanim es la forma plural de shaphán, 'damán', Hyrax syriacus), que fue cómo los fenicios decidieron, a falta de un vocablo mejor, denominar al conejo Oryctolagus cuniculus, animal poco conocido por ellos y que abundaba en extremo en la península.
Otra versión de esta misma etimología sería Hi-shphanim, 'Isla de conejos' (o, de nuevo literalmente, damanes). Esta segunda explicación se hace necesaria porque en latín clásico la H se pronunciaba aspirada, haciendo imposible derivarla de la S sorda inicial (Leyes de Grimm y Verner).






Sin embargo, un historiador y hebraísta, Cándido Maria Trigueros, leyó allá por 1767, una pormenorizada disertación en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, con el nombre de "Memoria sobre el nombre de España y el nombre funículos" preguntándose después de citar al menos a trece historiadores antiguos y con textos en cinco alfabetos diferentes, el latín, castellano, celtibero, griego, hebreo y siríaco, como era posible que ninguno de ellos reflejara o supiera que Span significara en las lengua orientales conejo, resumiendo que ni unos ni otros relacionaron el animal con la tierra en que se criaba, porque esta voz oriental no era el nombre de ningún animal, aparte de que mal podían los fenicios tener en su idioma el nombre de un animal que no conocían. 



La explicación etimológica de Trigueros, se basa en que, como el alfabeto fenicio-hebreo carece de vocales se pueden hacer múltiples combinaciones, tanto en Caldeo como en hebreo bíblico la palabra sphan significa "el aquilon" o " Tierra del norte" y el motivo es significativo en la definición ya que los primeros en desembarcar en nuestras costas y ponerle el nombre, eran gentes que venían del sur o mejor dicho, el nombre de Span fue impuesto por estar al septentrión de las tierras que venían los primeros que nos pusieron el nombre.



 
La teoría más reciente proviene de Jesús Luis Cunchillos y José Ángel Zamora, expertos en filología semita del CSIC, quienes tras analizar todas las hipótesis y realizar un estudio filológico comparativo entre varias lenguas semitas, han llegado a la conclusión de que la hipótesis más probable sería I-span-ya, "isla/costa de los forjadores o forjas (de metales)", o sea, "isla/costa donde se baten o forjan metales", hecho que además estaría soportado por la intensa actividad minera y metalúrgica que existía en las costas de Andalucía, o reino de Tartessos, en los tiempos de la llegada de los fenicios, quienes entre otras razones establecieron sus colonias en estas tierras precisamente atraídos por su gran riqueza minera, célebre en toda la antigüedad.
Otra posibilidad respecto de la raíz fenicia Span es su significado de "oculto", que indicaría que tomaban a Hispania como un país escondido y remoto.

El mundo griego denominó a la península "Iberia". Hiberia, para los griegos del siglo IX y VIII a. de c. era la región de Huelva, y el río Hiberus se identificaba con uno de los ríos onubenses. Eso es lo que se deduce la Ora Marítima de Avieno, que dice beber en fuentes antiquísimas griegas, y del Pseudo-Escimno de Chio, fechado en el siglo V a. de C.

Otros defienden una derivación del topónimo "Spal", el más antiguo atribuido a Hispalis, Isbilya o Sevilla: Spal>>Hispalis>>Hispania>>España. Quizás sea la que defiende un origen más autóctono del nombre de España.



lunes, 30 de enero de 2012

Mesolítico y Neolítico.


MESOLÍTICO.

El periodo de transición entre el final de la glaciación y el inicio del neolítico, constituyó una especie de hiato en el registro arqueológico llevado a cabo en el siglo XIX. Con el paso del tiempo se acuñó el término ‘mesolítico’ (edad de la piedra media) para denominar este periodo de transición en Europa.

                     Por lo general los grupos mesolíticos siguieron siendo cazadores-recolectores, como sus predecesores, pero pasaron a cazar otras especies de animales muy diferentes (como el ciervo rojo y el cerdo en vez del reno) debido al cambio del clima, que tras la glaciación se hizo más templado.

El utillaje lítico refleja este cambio de las condiciones ambientales y está caracterizado por la presencia de los microlitos geométricos. Éstos no se utilizarían solamente como puntas de flecha sino también como elementos de instrumentos más complejos, uniendo las puntas, con resina, a mangos de madera o astas de animales, que se emplearían como hoces u otros tipos de aperos para la recolección.


NEOLÍTICO



El neolítico ha estado tradicionalmente asociado a los orígenes de la agricultura, a la vida sedentaria y al uso de la cerámica y de instrumentos de piedra pulimentada. Sin embargo, en la actualidad se sabe que algunos de estos rasgos son anteriores a esta etapa.

Incluso durante el neolítico estas características no siempre aparecen de forma conjunta. Por ejemplo, en el Oriente Próximo la producción de alimentos fue anterior a la aparición de la cerámica, lo que ha dado origen al término de neolítico precerámico .

No obstante, el vocablo neolítico sigue en uso .

 Sus inicios se centran en el VIII milenio en el Oriente Próximo y tiene su fin en el II milenio en Europa septentrional dependiendo del comienzo de la utilización del cobre.

En el neolítico se produjo la aparición de los primeros poblados con casas edificadas con diferentes materiales, en diferentes partes del mundo: casas de adobe en el Oriente Próximo y de grandes troncos de madera en Europa central y occidental por ejemplo. En Jericó, el neolítico precerámico coincidió con la construcción de una monumental muralla de piedra.

El cultivo de cereal y la domesticación de animales, como vacas, ovejas, cabras y cerdos, fueron resultado no de un brillante descubrimiento, sino de la necesidad causada por la presión demográfica.
La minería también hizo su aparición en el neolítico. Sus orígenes se pueden rastrear en el paleolítico, al practicarse actividades mineras para obtener ocre en África y en Australia o al excavar en cuevas para extraer nódulos de piedra.

viernes, 27 de enero de 2012

LA PENÍNSULA IBÉRICA: De la Prehistoria a la Historia.




















1.-  El paleolítico en Europa y en la Península Ibérica.

            En algún momento de su evolución el hombre salió de África y colonizó Asia y Europa.
            El origen del poblamiento  de Europa es periódicamente objeto de debates. La mayor parte de los especialistas está de acuerdo en que la aparición del hombre en Europa se produjo hace aproximadamente un millón de Años.
En cualquier caso las fechas anteriores a 400.000 años son muy escasas.

           Se ha sugerido que este retraso en la colonización europea se debe a que Europa realmente nunca estuvo asequible para estas poblaciones paleolíticas, (ya que carecían de embarcaciones), más que a través de Asia Menor, ya que el Estrecho de Gibraltar nunca estuvo emergido durante el cuaternario.

La industria lítica que acompaña a los homínidos colonizadores es el achelense.

 En la Península Ibérica, El Paleolítico inferior, de industria achelense, está bien representado en todas partes por instrumentos líticos encontrados en las terrazas fluviales, en ríos como el Manzanares, Jarama, Tajo, Duero o Guadalquivir.

Los asentamientos mejor conocidos en la península ibérica son casi siempre sitios al aire libre, generalmente cerca de cursos de agua, que presentan ocupaciones de corta duración, repetidos en varias ocasiones.

            Las características del Paleolítico Medio son la aparición de técnicas de talla especializadas ( talla Levallois). Existen pervivencias de instrumentos achelenses, y aparece un nuevo modo de talla, el Musteriense, cuyos instrumentos más característico son las raederas.  
           A comienzos del Paleolítico medio aparece de forma sistemática el hábitat en cuevas. Las ocupaciones debieron de ser intensas, ya que los neandertales dejaron en ellas grandes acumulaciones de huesos, artefactos y cenizas de sus hogueras.

Parece ser que debían llevar una vida nómada, especialmente aquellos grupos que se especializaron en seguir las manadas de herbívoros migradores. Se observan comportamientos distintos entre los habitantes del interior de la Península y los que vivían en los bosques mediterráneos.

Los hombres del Paleolítico Medio desarrollaron inquietudes religiosas, atestiguadas por la existencia de prácticas rituales con los muertos.


Por lo que respecta al Paleolítico Superior los hombres dominaron la fabricación de una gran variedad de instrumentos. La diversidad cultural de finales del paleolítico es enorme, precursora en muchos casos de pueblos primitivos actuales.

La talla de la piedra había alcanzado un grado de maestría extraordinario.

La subsistencia de la mayor parte de las sociedades de esta etapa estaba basada sobre todo en la caza.  Las técnicas estaban muy desarrolladas con respecto al paleolítico medio (empleo del propulsor y a veces del arco y la flecha). 
Las zonas de hábitat (poblados) reflejan ocupaciones de poca duración, que se repiten durante varias temporadas.

Parece claro que hubo un importante aumento demográfico, y se encuentran un gran número de cabañas, que en ocasiones forman grandes campamentos.



Durante el Paleolítico Superior se desarrollan las manifestaciones artísticas. Las más espectaculares corresponden a aquellas que se realizaban sobre las paredes o grandes techos de las cuevas.
En la Península Ibérica se distinguen varias zonas con representaciones de arte rupestre. La más destacada es la Cornisa Cantábrica, desde Asturias a Navarra. Destacan como piezas fundamentales como Altamira o Tito Bustillo.
De la muchas interpretaciones que se han hecho sobre la finalidad de estas pinturas, actualmente cobra fuerza la de que se pretende la representación espirutual del mundo bajo dos principios: el masculino y el femenino.



2.- El Neolítico: las primeras sociedades agrarias.



                      Para obtener una visión de conjunto del proceso cultural que condujo al neolítico, hay que tener en cuenta tres tipos de factores:

1.-  Ambientales: Tras la retirada de los hielos, las condiciones climáticas cambiaron al elevarse las temperaturas.  El medio fue transformándose, pues la fauna y la flora tuvieron que adaptarse, al igual que le ocurrió al hombre, que tuvo que encontrar nuevas bases de subsistencia cuando comenzaron a fallarle sus tradicionales recursos.

2.- Económicas y sociales: Las antiguas formas de subsistencia basadas en la caza y en la recolección fueron sustituidas por estrategias productivas basadas en la agricultura y en la cría de animales domésticos (ganadería).

3.-  Técnicos: El invento más significativo es sin duda la cerámica: elaborar recipientes de arcilla cocidos a más de 450 grados.   Al tratarse de una producción artesanal, las formas, la decoración y las técnicas de fabricación de la cerámica variaban de unos grupos a otros, lo que nos sirve para diferenciar los diferentes grupos culturales.
       En un principio los hornos eran simples agujeros en el suelo tapados con piedras y tierra.  Poco a poco se fueron construyendo mejor para conseguir mejor calidad en las pastas cerámicas.

Se generalizaron los instrumentos de piedra pulimentada, y también proliferaron los molinos de piedra y los morteros para machacar el grano.


      Al abordar el estudio del neolítico en la Península Ibérica, hay que tener en cuenta la situación de la península en la cuenca mediterránea. Las novedades neolíticas se conocieron llegadas a través del mar.

  Por tanto, en un primer momento es preciso hablar de la existencia de dos tipos de asentamientos diferentes en los momentos iniciales del neolítico peninsular:   los correspondientes a grupos allí asentados (de tradición paleolítica), y los pertenecientes a grupos colonizadores llegados por el Mediterráneo.

La primera cultura neolítica conocida es el Neolítico Cardial. Caracterizado por la decoración cardial, que consiste en los dibujos hechos mediante la utilización de la concha de un molusco, el “cardium edule”. Están presentes en Cataluña, Costa levantina y Andalucía.

A partir del 4500 a.C (Neolítico Medio) se produce una diferenciación en las distintas áreas. Con presencia de cerámicas lisas en la zona levantina, y cerámica a la Almagra, de color rojo, en la zona Andaluza.

Entre los años 3500 y 2500 antes de Cristo (Neolítico Final), en Cataluña aparecen nuevos enterramientos, que definen una nueva cultura:  la cultura de Los Sepulcros de Fosa.
Son enterramientos individuales, en fosas. Los poblados son prácticamente desconocidos.

En Andalucía, curiosamente, se produce un auge de los poblamientos en cueva.  En el sureste  aparece la “Cultura de Almería”, con poblados al aire libre y construcciones megalíticas, que hacen adivinar las futuras culturas megalíticas de la Edad del Cobre.


3.- Edad de los Metales.

Recibe este nombre porque el hombre inventó la Metalurgia, a la que se consideró un avance tecnológico decisivo y definitorio de esta etapa cultural.

-    Calcolítico.


                     Es la primera fase de la Edad de los Metales. Se denomina así (calcos = cobre;  Litos = piedra),  porque en esta fase el hombre descubrió el cobre y empezó a trabajarlo.

Durante mucho tiempo se defendió que la adopción de la metalurgia se produjeron a partir de la llegada de gentes orientales portadoras de los avances metalúrgicos.
Sin embargo, ahora se acepta que el descubrimiento de la metalurgia se produjo en diversos lugares de manera independiente.

En la península, es el grupo del sudeste el primero que evoluciona.  En la Cultura de Almería se documenta un apreciable aumento de población, en poblados al aire libre. Representan una forma de poblamiento en la que se ha invertido una gran cantidad de trabajo y tiempo al construir viviendas circulares con zócalo de piedra, y rodear los poblados de muralla en algunas ocasiones.

     Destaca el poblado, ya calcolítico, de Los Millares.  Da nombre a todo un complejo cultural.

Podría haber albergado una población de más de mil habitantes. Está situado sobre una meseta y rodeado de hasta tres  recintos defensivos formados por una muralla de hasta dos metros de altura y torreones circulares.
Hay que destacar la presencia además de hasta diez fuertes cercanos que dominan el lugar.

En las cercanías del poblado se han encontrado sus enterramientos, de carácter megalítico. En los Millares se encontraron hasta cien enterramientos.

Tenemos ejemplos de otros focos culturales en el Suroeste portugués.

Aunque tradicionalmente se había asociado el desarrollo de esatas culturas a las explotaciones del metal, últimos estudios parecen decantarse por el desarrollo de una agricultura intensiva basada en el regadío como auténtico motor de este desarrollo urbano, así como del desarrollo de jerarquías sociales.

En el equipo material aparecen hachas planas y puñales triangulares.


En el resto de la península la metalurgia del cobre está asociada al vaso campaniforme, culturas calcolíticas que tuvieron como rasgo común el uso de unos vasos cerámicos en forma de campana invertida.


-    Edad del Bronce.


Existe una gran diversidad cultural.
En el sureste, aproximadamente en los mismos territorios de la cultura de Los Millares, surge la cultura de El Argar.   Supone una cierta continuidad cultural con la cultura Millarense.
Viven en poblados situados en zonas elevadas. Los sepulcros ya no son colectivos y megalíticos,  sino que son individuales y bajo el suelo de las viviendas.
Los objetos de bronce son escasos, siendo más abundantes los de cobre.

Es de destacar la presencia de Culturas de la Edad del bronce en el interior de la península y en las costas atlánticas, con características propias bien diferenciadas.

Durante el bronce final el desarrollo de estas culturas autóctonas recibió una serie de influencias llegadas del exterior, que sirvieron para ir perfilando el panorama que vamos a encontrar ya en la Edad del Hierro.

Cataluña acusó la llegada de la cultura de los Campos de Urnas procedentes de centroeuropa.

Toda Andalucía por su parte recibió el impacto de la colonización fenicia. La cultura que va a dominar este territorio durante el bronce final es la Tartésica

En el momento de la llegada de las aportaciones del exterior  tenemos las culturas de Cogotas I, en  el interior de la península (Castilla y León e incluso Madrid).


-    Edad del Hierro.

Al final de la Edad del Bronce no se detectan cambios bruscos en casi ninguna región, pero tradicionalmente se estableció el límite de la Edad del Hierro en el 750 a.C.

La utilización del hierro no fue repentina ni se produjo en todos los lugares a la vez, por las dificultades de la metalurgia del hierro y sus diferencias respecto de la metalurgia del cobre. 
Los hornos debían alcanzar una mayor temperatura (unos 1500 grados), y las piezas de hierro no podían elaborarse fundiéndose, sino que debían adoptar su forma martilleándose en caliente y luego templarla enfriándola bruscamente, para obtener así mayor dureza.

El conocimiento del hierro llegó a la Península Ibérica a través de los colonos fenicios. A las zonas del interior  fue accediendo lentamente a través de las grandes vías de comunicación, como el Río Ebro o lo que posteriormente fue conocido como la Ruta de la Plata.      

En todas la áreas peninsulares se continuó con un desarrollo cultural propio.
En Cataluña se observa una continuidad de Campos de Urnas.
En la meseta se desarrolla la cultura del Soto de Medinilla, por influencias de los Campos de Urnas sobre Cogotas I.

En la Segunda Edad del Hierro, se divide la península en dos Áreas, la  Ibérica y la Céltica, sin una división tajante entre una y otra sino con zonas de influencia entre una y otra.

Las novedades, que se producen en torno al año 500 a C. Son una presencia masiva del hierro como metal dominante, desplazando definitivamente al bronce, y el empleo del torno para la fabricación de la cerámica.

martes, 1 de marzo de 2011

Etapas de la Prehistoria

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domingo, 6 de febrero de 2011

Sociedades prehistóricas. Primeras civilizaciones urbanas.


Etapas de la Prehistoria: el paleolítico. Actividad 8
















 
1.3.- La Revolución Neolítica. Actividad 12.

La Civilización de Mesopotamia.















La civilización de Mesopotamia :página 15
La vida en Mesopotamia: zigurat
















La vida en Mesopotamia: tablilla cuneiforme.


 
La civilización egipcia.
 El arte egipcio.


Otros pueblos de la antigüedad.