Me he venido hasta aquí (...) para hablar sólo un poco, muy poco, con algún transeunte y preguntarle una dirección. En esta ciudad, donde la respuesta es siempre la misma: "Destra, sinistra, sinistra, destra, destra, sinistra e altra volta sinistra".
Antonio Gala: Los papeles de agua.
Antonio Gala: Los papeles de agua.
jueves, 31 de julio de 2014
domingo, 8 de diciembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
TORMENTA DE ESPADAS.
Aquí hay fantasmas, -dijo Bran. (…) Fantasmas muy antiguos,
de antes de los tiempos del Viejo Rey, hasta de antes de Aegón el Dragón, los
de setenta y nueve desertores que se fugaron hacia el sur para convertirse en
bandidos.
Uno era el hijo menor de Lord Ryswell, de manera que cuando llegaron a los Túmulos buscaron refugio en su castillo, pero el propio Lord Ryswell los hizo prisioneros y los devolvió al Fuerte de la Noche.
El Lord Comandante hizo excavar agujeros en la parte superior del Muro, metió en ellos a los desertores y los enterró vivos en el hielo. Tienen lanzas y cuernos, y todos miran hacia el norte. Los llaman los setenta y nueve centinelas. En vida abandonaron sus puestos, de manera que muertos montan guardia eternamente.
Uno era el hijo menor de Lord Ryswell, de manera que cuando llegaron a los Túmulos buscaron refugio en su castillo, pero el propio Lord Ryswell los hizo prisioneros y los devolvió al Fuerte de la Noche.
El Lord Comandante hizo excavar agujeros en la parte superior del Muro, metió en ellos a los desertores y los enterró vivos en el hielo. Tienen lanzas y cuernos, y todos miran hacia el norte. Los llaman los setenta y nueve centinelas. En vida abandonaron sus puestos, de manera que muertos montan guardia eternamente.
George R.R. Martin Canción de Hielo y Fuego 3.
miércoles, 24 de abril de 2013
Grándola, 39 años de la Revolución de los Claveles.
Día 25 de abril de 1974. Pasaban 20 minutos de la
medianoche cuando la canción de José Afonso 'Grandola, vila morena' sonó
a través de Radio Renascença.
‘Grandola
Vila Morena’ fue la señal para el alzamiento militar dirigido por
jóvenes capitanes del ejército portugués que acabó en Portugal con la dictadura más longeva de
Europa, implantada en 1933 por Antonio de Oliveira Salazar.
Auspiciada por oficiales de
izquierda, puso fin al denominado ‘Estado
Novo’. El entonces primer ministro, Marcello Caetano,
tuvo que abandonar el gobierno; las últimas colonias portuguesas en África lograron
su independencia, y el general Antonio de Spínola fue elegido primer presidente de la
transición.
Grándola se
convirtió así en emblema de la Revolución
de los Claveles, una revuelta capaz de implantar la democracia sin
derramar una sola gota de sangre.
¿Por qué se le llamó Revolución de los Claveles?
Miles de portugueses llenaron las calles de Lisboa la mañana después del golpe
para celebrar el fin de la dictadura con claveles blancos y rojos. Son muchas
las imágenes grabadas en la memoria de los portugueses, sobre todo la del
soldado con el clavel rojo en el cañón de su escopeta.
José Afonso había compuesto la canción en 1964 como homenaje
a la sociedad musical Fraternidade Operaria Grandolense de la
villa de Grândola, un pequeño pueblo del
Alentejo. José Afonso estrenó la canción
en 1972 y la publicó en el álbum 'Cantigas do maio'.
El propio Afonso no tuvo conciencia de que 'Grandola vila morena'
había pasado a la historia. Contaba José Afonso que sólo se dio cuenta de
su significado meses más tarde: "La cantaban en los momentos de peligro y
en los de mayor entusiasmo". La canción había sonado, el 29 de marzo
anterior al levantamiento, en un concierto en el Coliseo de Lisboa. Entre su
público estaban algunos de los conjurados del 25 de abril que, emocionados, escogieron
su melodía como símbolo.
martes, 5 de marzo de 2013
La Carta Esférica.
(…) Sigur Raufoss había sido su primer capitán como oficial.
(…) carecía de la arrogancia de los capitanes ingleses y les superaba en
competencia profesional. (…) Coy hizo con él trescientos siete días de mar en
el Mediterráneo, y después cambió de barco justo a tiempo, dos viajes antes de
que al capitán Raufoss se le acabara la suerte. (…)
(el barco) Dio la
vuelta yéndose al fondo con quince hombres dentro, sin dejar otro rastro que un
mensaje de emergencia captado por la radio costera de Mont Saint –Loup (…) Después, ni un rastro flotante (…) Nada. Sólo
el silencio y el mar impasible que esconde sus secretos desde hace siglos.
La Carta Esférica. Arturo Pérez Reverte
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